HIGIENE VAGINAL, OLOR DESAGRADABLE Y FUERTE.

Cuando sentimos un cierto olor, un olor más fuerte de lo normal que tiene su origen en las partes íntimas y que en muchos casos va acompañado de un picor o escozor en la zona, lo normal es pensar que se debe a una mala o ineficiente higiene vaginal y, queriendo remediarlo, probablemente tomemos la decisión equivocada de realizarnos una ducha vaginal. 


Una ducha vaginal consiste en enjuagar o limpiar la zona vaginal con agua proyectada o con agua y sales. Aunque se puede hacer la mezcla de forma casera, existen algunas variedades en farmacias que nos pueden simplificar la operación.

Pero antes que nada, conviene saber si es acertado hacer una ducha vaginal o no. Por que el olor vaginal, si es causado por una infección puede deberse justamente a lo contrario que cabría pensar, puede deberse a un exceso de limpieza.

Es cierto que el olor (y sobre todo si va acompañado de picor, escozo o flujo) puede deberse a una infección, ya sea bacteriana o  causada por hongos. Y que esta infección se haya producido por una proliferación del agente infeccioso. Pero nuestro cuerpo tiene la capacidad de minimizar estos efectos, de reducir los agentes infecciosos y eliminar la infección en su totalidad (excepto en algunos casos). Para que se produzca esta autolimpieza el cuerpo debe mantener un equilibrio del Ph y una flora vaginas adecuada. Algo que no sucede cuando se realizan duchas vaginales. Las duchas vaginales no únicamente eliminan las bacterias "malas", también eliminan las "buenas", las que nos beneficias y combaten las infecciones. Las duchas vaginales nos desajustan el Ph y el equilibrio de nuestra flora intestinal.

 Entonces, como mantener una higiene adecuada para evitar infecciones y malos olores. 

Pues lo ideal, para mantener una zona íntima cuidada es utilizar productos higiénicos que no alteren el Ph, que no sean agresivos y que no contengan perfumes que puedan irritar la piel. Lo mejor es pues agua tibia o fresca con un jabón suave.

Respecto a la ropa interior, esta debe cambiarse mínimo una vez al día y debe ser lavada en caliente a mínimo 70 grados. Nunca poner mojada.

La zona interior debemos recordar que se limpia sola, pero hay alimentos que favorecen la proliferación de esta. Azúcares, pan, leche, carnes rojas, etc... son alimentos que deben reducirse, ya que desajustan el Ph y son alimento de las bacterias y hongos causantes de la infección.

Siempre que toquemos la zona íntima con las manos, estas deben estar bien limpias. Además, cuando nos limpiemos debemos hacerlos siempre de delante hacia a atrás.

No llevar el traje de baño mojado durante mucho tiempo.


 La higiene antes y después del sexo. 

La práctica higiénica no es diferente de la escrita en la parte superior. En principio hay que tener en cuenta que las bacterias, la flora vaginal, si no se encuentra infectada, no causa ningún problema al órgano masculino.

Por supuesto, se debe limpiar la zona anal si en los juegos se realiza esta práctica.

Después de sexo hay que limpiarse con agua y jabón suave. Una ducha puede ser recomendable pero si te encuentras fuera de casa o no puedes, las toallitas son una buena opción.

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